¿Por qué Realidad Virtual?

¿Cómo te imaginabas el futuro cuando tenías alrededor de 10 años?


Para mi, un fanático de las películas de ciencia ficción y videojuegos, la Realidad Virtual era una tecnología futurista que esperaba experimentar con ansias: la capacidad de “entrar” a mundos fantásticos y vivir aventuras imposibles.





Hace 2 años y medio, un amigo (y actual socio) fue a la E3 Expo en Los Ángeles, USA con otro amigo. A la vuelta me dijo que nos juntáramos pues traía una tecnología que me iba a volar la cabeza. Al probar aquel Oculus Rift S, la visión que tenía del futuro a esos 10 años se hizo realidad. Esas primeras horas de Beat Saber, Echo Arena, Robo Recall y especialmente Google Earth VR llenaron mi mente con ideas de posibles casos de uso para aplicar Realidad Virtual en los ámbitos en que he trabajado y me apasionan: Educación, Productividad, Entretenimiento; siempre con una aproximación de utilizar Tecnología e Innovación para aumentar la efectividad, como una enzima hace en los procesos celulares.


Como frecuentemente me pasa, cuando algo me inspira entro en un espiral de investigación sobre el tema y conocí la última iteración de esta tecnología que incrementó mi interés y dimensión de la oportunidad: hasta ese momento, existían principalmente 2 formas de experimentar Realidad Virtual: Necesitabas un PC Gamer relativamente potente (y costoso), un set de “faros” fijos que permitían posicionar al usuario en el espacio virtual, y un casco (headset) conectado con un cable al PC (sé que habían versiones wireless, pero nuevamente de alto costo); o usabas unos lentes estilo Google Cardboard/lentes para poner tu celular. Uno era poco accesible y el otro poco inmersivo.




Pero se lanzó el Oculus Quest: Un headset autocontenido y con Inside-out Tracking. Esto quiere decir que no necesitas ni el PC ni cables ni faros. Tan solo te pones el equipo, lo prendes y entras a tu espacio virtual, donde puedes ejecutar aplicaciones y juegos. E incluso puedes hacer muchas de las acciones utilizando tus manos, sin mandos.


Esas fueron las piezas del puzzle que calzaron perfectamente con una oportunidad interesante en los próximos años (no puedo dejar de lado los recientes anuncios de Meta (Facebook) y el tamaño del mercado) y que comparto con mi socio para haber fundado Nexart, nuestra startup de Desarrollo de Experiencias en Realidad Virtual.




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